A las diez menos veinte de la noche me ha venido un flash de luz a la mente. La diferencia entre forzar las cosas y dejar que sigan su curso. Cuanto más fuerzas algo a que suceda, menos posibilidades tienes de que lo haga. Por el contrario, cuando menos fuerzas las cosas y menos las esperas, se presentan ahí delante. Por ello, mi reflexión es que no hay que provocar las cosas sino dejar que se presenten ante ti. Ojo, no digo que te vayan a regalar las cosas, solo digo que hay cosas que no se pueden forzar. No puedes forzar una amistad, es algo que surge, que va naciendo poco a poco. No puedes elegir a alguien y obligarlo a conocerte y ser tu amigo. Primero lo conoces y después decides si quieres que sea tu amigo. Esto es tan solo un ejemplo. Hay miles de cosas que no puedes forzar. No puedes forzar amar a alguien, o no hacerlo. Es algo que ocurre y no puedes evitar.
Así que fuera tensiones, fuera situaciones incomodas y forzadas. Que las cosas pasen cuando tengan que pasar. Y si no tienen que pasar, por algo será.